martes, 3 de junio de 2008

El fiel amigo








Oscar Wilde con su archiconocida frase hizo sentencia: "Cúanto más conozco a las personas más quiero a mi perro" Los propietaios de estas tumbas también lo atestiguan, quisieron que su fiel compañero fuera recordado. He aquí una pequeña muestra.

2 comentarios:

Horchata Frappé dijo...

Fidelidad, calorcito, (a veces más que muchos de los humanos) algún que otro disgustillo, tristeza (cuando ya no están) pero bueno, se les puede llegar a querer tanto que no es de extrañar que haya quienes agradecidos, quizás, como en "la muestra" los quisieran homenajear, de modo que más que tumbas me parecen monumentos, y además hermosos. Un lujo, en todos los sentidos, gracias : )

Vinatea dijo...

Me ha llenado de nostalgia el ver esos perros en las tumbas de quienes fueron sus dueños. y me he llenado de esa nostalgia pensando en la madre de la perra que aun nos vive, y en el hijo de esta que hubo que sacrificar ¡Como lloramos con su pérdida! Y es que solo quienes los aman pueden entender a su vez, cuanto te quiere un animal. Fieles como ellos solos, comprenden cuando estás triste y con sus arrumacos parece que quieren decirte que te animes. Tura, que asi se llama la perra, es ya vieja, más que su amo porque tiene 13 años que en una pastor alemán parece es una edad muy avanzada.
Enternecedoras, y con el buen gusto que te caracteriza, esas sepulturas donde el perro es tan protagonista como su dueño.
Formidable xiqueta y como dice "horchata frappé" un lujo en todos los sentidos, pero...¿Se podía esperar otra cosa de ti?