viernes, 10 de diciembre de 2010

Cementerio de Podgórze (Kraków-Cracovia) -2- y último











En un cementerio de lugar castellano.

Corral de muertos, entre pobres tapias,
hechas también de barro,
pobre corral donde la hoz no siega,
sólo una cruz, en el desierto campo
señala tu destino.
Junto a esas tapias buscan el amparo
del hostigo del cierzo las ovejas
al pasar trashumantes en rebaño,
y en ellas rompen de la vana historia,
como las olas, los rumores vanos.
Como un islote en junio,
te ciñe el mar dorado
de las espigas que a la brisa ondean,
y canta sobre ti la alondra el canto
de la cosecha.
Cuando baja en la lluvia el cielo al campo
baja también sobre la santa hierba
donde la hoz no corta,
de tu rincón, ¡pobre corral de muertos!,
y sienten en sus huesos el reclamo
del riego de la vida.
Salvan tus cercas de mampuesto y barro
las aladas semillas,
o te las llevan con piedad los pájaros,
y crecen escondidas amapolas,
clavelinas, magarzas, brezos, cardos,
entre arrumbadas cruces,
no más que de las aves libres pasto.
Cavan tan sólo en tu maleza brava,
corral sagrado,
para de un alma que sufrió en el mundo
sembrar el grano;
luego sobre esa siembra
¡barbecho largo!
Cerca de ti el camino de los vivos,
no como tú, con tapias, no cercado,
por donde van y vienen,
ya riendo o llorando,
¡rompiendo con sus risas o sus lloros
el silencio inmortal de tu cercado!
Después que lento el sol tomó ya tierra,
y sube al cielo el páramo
a la hora del recuerdo,
al toque de oraciones y descanso,
la tosca cruz de piedra
de tus tapias de barro
queda, como un guardián que nunca duerme,
de la campiña el sueño vigilando.
No hay cruz sobre la iglesia de los vivos,
en torno de la cual duerme el poblado;
la cruz, cual perro fiel, ampara el sueño
de los muertos al cielo acorralados.
¡Y desde el cielo de la noche, Cristo,
el Pastor Soberano,
con infinitos ojos centelleantes,
recuenta las ovejas del rebaño!
¡Pobre corral de muertos entre tapias
hechas del mismo barro,
sólo una cruz distingue tu destino
en la desierta soledad del campo!



Miguel de Unamuno

8 comentarios:

Esther i Toni dijo...

Gracias,Mar;siempre nos sorprendes:no cono conocíamos el poema.

JFL dijo...

El lugar es precioso y las fotografías insuperables. La primera de todas las que has colgado me recuerda una escultura que está muy parecida en Madrid en el cementerio de San Lorenzo. Me recuerda  a un enorme jardín lleno de esculturas. Como siempre tus post aunque tardan pero son de lo más interesante. No conocia el poema, pero me gusto. Un abrazo

Ksawery dijo...

Nos sorprendes como siempre, Mar. Que preciosidad de cementerio. Ya veo que te cundió el tiempo.

El poema tampoco lo conocía, pero me ha gustado mucho.

Javier Peralta Medina dijo...

Me encanta la composición que has hecho: poesía y fotografía, dos buenas artes bien conjugadas, con ese poema de Unamuno, y con lo que ve una fotógrafa como tu.
Besos¡¡

Troba dijo...

Cuanta vida en tus fotos, vaya contradicción, o no lo es?
Inmortal Unamuno.

APU dijo...

Hola Mar.
Este cementerio es un filón de bellas esculturas está lleno de sorpresas.
Un beso.

✙Eurice✙ dijo...

Precioso lugar de silencio, donde las hojas hablan en sususrro para no molestar el descanso eterno de los muertos.
Felices fiestas y feliz año 2011.
Abrazos

Nalabcer dijo...

Madre mia ahora que lo veo... yo visité solo el antiguo!! y luego aparte Remú, el judio más nuevo y no me acuerdo ya cual más jaja, por Rakowicki pasé pero no entré.

Saludos Marina!